martes, febrero 07, 2006

2007 ¿Quién no ha hecho “los deberes”?

Desde que se materializó el brusco viraje del PSPV-PSOE en el tema del Estatuto valenciano – después de las falaces e innecesarias promesas de Joan Ignasi Pla de aceptar dos enmiendas de EUPV en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados - he podido leer en EL PAÍS diversos análisis que cuestionan lo que consideran un evidente error de estrategia; pero en los que también se justifica la vuelta atrás del PSPV-PSOE, una vez consumada la metedura de pata, como el único escenario posible dada la situación de mayoría absoluta de los conservadores en el País Valenciano. El argumento es fácilmente rebatible: eso ya se sabía desde el principio y, sin embargo, se ha corrido y se ha cedido de forma innecesaria para cerrar un pacto estatutario con el PP cuyos únicos beneficiarios claros eran Francisco Camps y José Luis Rodríguez Zapatero. Estoy convencida de que había otros tiempos posibles, otras coyunturas políticas más favorables y otras maneras de abordar el modelo de estado sin sacrificar de nuevo al P.V. Pero alguien decidió repetir la jugada del 1982 y se pactó. Sin embargo, en un momento dado, el secretario de los socialistas valencianos plantea un órdago a la grande que situaba el escenario político en otra dimensión, se trataba no solo de hablar del Estatuto, sino también de romper “la hoja de ruta” del PP, generando nuevas perspectivas para la izquierda valenciana en el 2007. No obstante, la apuesta parecía tan arriesgada que la organización política que represento planteó sus dudas desde el principio. Por tanto, nadie nos puede acusar de ingenuidad. Y mucho menos de haber actuado de mala fe para desgastar al PSPV-PSOE y obtener réditos políticos.
De entre las reflexiones más injustas que he podido leer resaltaría alguna que insta a Esquerra Unida y el Bloc Nacionalista Valencià a dejarse de críticas a los socialistas por la debacle del Estatuto y hacer “los deberes”, que pasan por formalizar una coalición, sí o sí, como si esa circunstancia garantizara automáticamente ganarle las elecciones al PP. La sensación, por desgracia, es que ahora mismo, y gracias a la errática y muy discutible estrategia del PSPV-PSOE con el Estatuto, y con algunos otros acercamientos a los populares respecto a cuestiones tan básicas como el urbanismo, los trasvases…, el PP asienta, cada vez más, su holgada mayoría absoluta. Por si hacía falta algún empujoncito más la desgraciada escenificación del disenso, que luego no existió, le ha devuelto la iniciativa política a Francisco Camps, se le ha dado una baza con la que defender su nefasta gestión, y se ha sumido en el desconcierto total y absoluto a la parroquia progresista, tan difícil siempre de movilizar. Si alguien tiene alguna duda de esto no hace falta que se vaya a preguntas a los afiliados/as de EUPV,. Son muchos/as los votantes socialistas que por fin, tras numerosas humillaciones impulsadas por el PP y RTVV, manifestaban su satisfacción ante un presunto golpe de autoridad del Sr. Pla y que luego han visto con desencanto y frustración la marcha atrás. Por eso es injusto, que me lo veo venir, que se descargue toda la responsabilidad de lo que pase en 2007 sobre una única fuerza política a la que se exige que haga los deberes que previamente alguien con más peso no ha tenido el coraje de hacer. No debemos olvidar que el PP y el PSOE han acordado avanzar en la segregación lingüística, han aprobado un texto en el que se renuncia definitivamente a la denominación PV, se dejan en el olvido la financiacion y el empoderamiento de los entes locales, se pactan nuevas mayorías cualificadas de dos tercios para abordar la Ley Electoral o redactar una futura Ley de Comarcalización del PV; en definitiva, se pacta que siempre todo, en el presente y en el futuro, dependerá de acuerdos entre el PP y el PSOE. Se fijan barreras y después se articulan falsas alquimias electorales que implican a otras fuerzas políticas“soberanas” y con culturas y prácticas políticas autónomas y diferenciadas. Parece muy osado que alguien, sin contar con los demás, establezca las reglas del juego y después exija que todos jueguen con las cartas marcadas Ahora bien, si en lo que algunos estrategas socialistas estaban pensando es en 2011 que se diga claramente y nos dejamos todos y todas de tonterías.